jueves, 30 de enero de 2014

Enero

No había pasado ni un solo mes aún.

Las noticias malas habían llegado de una vez, mi mamá sin trabajo (que era lo que más me interesaba) y yo, había sido "pateada" de una relación luego de ocho años de altos y bajos, de idas y venidas.

Me sentía mal, no tenía ganas de hacer nada y sólo quería lo peor para mi, pues mi mente no se adecuaba de tanto haber entregado, para que terminase de un día para otro.

Pasaban los días y no entendía, no lograba entender, sólo la psiquiatra y ayuda de mis amigos me pudieron ir sacando de a poco en el estado en que estaba.

Me sentía sola, vacía, sin razón de vivir y muchas veces pensé lo peor, no podía ver más allá de mi pena y angustia, a su vez contagiando de ese sentimiento a quienes me rodeaban.

Fue cuando decidí de a poco salir de ese estado y empezar a ver la vida con otros ojos, con otra mirada y entregarle al Universo mi futuro incierto.

0 comentarios:

Publicar un comentario