No había pasado ni un solo mes aún.
Las noticias malas habían llegado de una vez, mi mamá sin trabajo (que era lo que más me interesaba) y yo, había sido "pateada" de una relación luego de ocho años de altos y bajos, de idas y venidas.
Me sentía mal, no tenía ganas de hacer nada y sólo quería lo peor para mi, pues mi mente no se adecuaba de tanto haber entregado, para que terminase de un día para otro.
Pasaban los días y no entendía, no lograba entender, sólo la psiquiatra y ayuda de mis amigos me pudieron ir sacando de a poco en el estado en que estaba.
Me sentía sola, vacía, sin razón de vivir y muchas veces pensé lo peor, no podía ver más allá de mi pena y angustia, a su vez contagiando de ese sentimiento a quienes me rodeaban.
Fue cuando decidí de a poco salir de ese estado y empezar a ver la vida con otros ojos, con otra mirada y entregarle al Universo mi futuro incierto.
0 comentarios:
Publicar un comentario